A veces llega el momento en que te haces viejo de repente, que dice mi canción favorita.
El problema no es que te hagas viejo de repente, el problema, sencillamente, es que te das cuenta de que ya eres mayor.
¿Crisis de los 30 antes de tener siquiera 28? No. Observación de lo que tengo.
En la temporada anterior nos encontrabamos con que una chica me decia que yo era demasiado mayor, entre risas y jajas, si, pero con plena sinceridad. Me sentó como un mazazo esa declaración, no porque significara un rechazo, que lo era, si no porque significaba que ya no soy el jodido crio que siempre he sido.
Puedo comportarme como un crio, puedo fingir que soy un crio, puedo incluso decir que soy un joven despreocupado sin grandes ambiciones reales y que vive en un mundo de animes y comics y persiguiendo sin exito a mujeres, como cualquier adolescente, pero ya no es verdad todo eso.
Que si, que sigo siendo joven, que mi edad no es tan grande y que, repito, esto no es una crisis de edad. Incluso tengo todo mi pelo en la cabeza y sin canas.
Lo comentaba con H. dias antes del Salón del Comic y el primer dia (y unico en que coincidimos) del mismo. Hemos crecido. Quizá sea porque el Salón se hace en un local más grande y es más frio, más sobrio, más feria de muestras. En l´estació de França tenia un ambiente especial. El marco incomparable de una gran estación de tren, con sus trenes y su megafonia (tren Talgo amb destinació…) y sus goteras… El nuevo Salón es más frio, un palacio de muestras vacio, con stands, simplemente. Demasiado americano. Da más clase al Salón, si, pero pierde encanto.
O quizá no. Quizá es que hemos crecido. Nos sigue apasionando el comic, pero ya no necesitamos, pasear entre montones de stands iguales, con productos igual de malos y poco cuidados. Antes podiamos estar los cuatro dias que duraba la Feria metidos en ella y ahora con un solo dia habriamos tenido bastante y de sobras. Ahora vamos más a ver a la gente que conocemos y con la que solo coincidimos en estos dias que por el evento propiamente dicho.
El otro dia quedé para cenar con mi amiga Marta. Era la primera vez que los dos coincidiamos en Barcelona y debiamos aprovechar. Una velada exquisita de 20 euros el plato, con una compañia de excepción, hablando de temas timidos y agradables, sin más pretensión que cenar y conocernos, aunque no llevara las gafas.
Charlando, charlando, llegamos al tema de la edad. Ella es un par de años menor que yo, 25, y era aquello de que a veces un niño pequeño te llama “señor” y tal, y me estuvo picando con que como yo soy mayor que ella y el Carnet Joven ya no me vale…
Solo dos dias despues, iba a un concierto organizado por el ayuntamiento de Cornellá. Una vez más iba a ver al que es mi grupo favorito. El unico grupo que me llama y que he seguido en sus momentos brillantes y bajos. En sus discos buenos y malos. Que he comprado los discos que han sacado bajo otros nombres y, en medida de lo posible, los discos que han sacado puntualmente los miembros en solitario. Celtas Cortos, señores, ese es mi grupo de siempre. 20 años de carrera musical. 20 años. Que se dice rapido. Tengo todos los discos originales, algunos los reciclé en CD, pero es que tengo casettes de cuando no habia DVD. Cifuentes, que ha vuelto al grupo, dijo “Yo era un chico joven que le apasionaba la musica. Ahora soy un hombre… Aunque todavia joven”. Llevo 20 años siguiendo a este grupo (bueno, vale, reconozco que menos, el primer disco lo adquirí muchos años despues y ya en CD). Es mucho tiempo, pensadlo. Hace tres dias que cantabamos el Cuentame un Cuento o el Haz Turismo, o La Senda del Tiempo, que es la canción que indicaba más arriba y de pronto te das cuenta que es mucho, mucho más…
Quedé con Adriana, que vive con su novio, Marc desde hace dos o tres años y me invitó a comer en su casa y hablamos de los viejos tiempos. Entonces nos dimos cuenta que esos “viejos tiempos” tenian entre 8 y 6 años.
Y para rematarlo hoy, domingo (sigo en Barcelona, de vacaciones, cuando escribo este post, asi que podriamos decir que es un episodio de Flashback para ir entendiendo que ha pasado desde el final de la temporada anterior y la presente, aunque sin desvelar aún los misterios), comprando el pan me he encontrado con David. ¿Y quien es David? Bien, es un amigo de cuando eramos crios. Un amigo de primero de EGB. Con 19 empezó a salir con su novia y con 22 se largó a vivir a Granada y con 23 se casaba y hoy me presentaba a su hija de 4 años. El chaval acababa de venir de vacaciones y yo ni lo sabia y ahí estaba, con mi misma edad y con una niña pequeña. Nos fuimos a tomar una coca-cola a un bar (no me gusta la cerveza) y nos contamos lo poco interesantes que son nuestras vidas disfrazadas de “hace mucho que no nos vemos, te voy a contar lo bien que me va” y acabamos sentados en el muro donde nos sentabamos de crios y no teniamos nada que hacer. Ya saben, momento “añoranza”, con un score precioso de una pelicula escrita con ambiciones de Oscar. Y de pronto aparece Suso. ¿Y quien es Suso? Bien, es otro amigo de cuando eramos crios, también lo conocí en 1º de EGB y crecimos juntos hasta que por cosas de la vida, nos empezamos a distanciar con 19 años aproximadamente. Teniamos caracteres muy distintos y cada uno eligió unos amigos distintos. Ni mejores ni peores, distintos. No nos discutimos, no hubo enfrentamiento, solo nos distanciamos y la cosa se enfrió mucho. Nos vemos, nos saludamos, hablamos cinco minutos y a casa. Suso saluda a David, luego a mi. “Hacia mucho que no te veia, ¿donde estabas metido?” me pregunta y le contesto que llevo un año y pico viviendo en Madrid y tal y que como lo decidí en tres meses, casi no me despedí de nadie. Entonces nos ponemos a hablar de nada y de pronto, Suso empieza a comentar que su hijo no le ha dejado dormir en toda la noche… ¡tambien tiene ya un crio!
Diossss…
El año pasado ya me pasó esto mismo, exactamente por esta epoca, con la boda de mi primo Oscar y la boda de mi prima Erika, la cual ya está embarazada de un niño que se llamará Biel (Gabriel). ¡Es que son de mi edad!
¿Lo estoy haciendo yo mal en algún punto? No tengo novia, no tengo una casa seria donde vivir, no tengo absolutamente nada de nada. Estoy contento de la vida que he elegido, no me arrepiento absolutamente de ninguna decisión que haya tomado. Pero no puedo dejar de mirar a todos mis amigos. Toda la gente de mi edad de mi alrededor y sentirme un poco vacio por dentro.